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My Gin: la marca de gin chileno nacida en Villarrica

por Jaime Sanhueza Sanhueza
0 comentarios 7 minutos leer

My Gin: la marca de gin chileno nacida en Villarrica

My Gin es una marca de gin chileno nacida en Villarrica en 2025, impulsada por Fernando Moreno y Andrés Jeldres. Su punto de partida no fue una gran planta ni una red comercial consolidada, sino una decisión bastante más concreta: hacer un destilado propio, con identidad local, desde el sur de Chile. En la entrevista concedida a Revista Clásica, ambos explican que el proyecto comenzó con un alambique de 1,5 litros, después evolucionó a uno de 100 litros y fue encontrando forma en una receta de 11 botánicos donde el huesillo y el tomillo buscan darle una lectura chilena al gin.

Un gin que parte desde la práctica y no desde el discurso

Según relatan sus fundadores, el origen de My Gin está en la experiencia previa de Andrés Jeldres con el mundo de la destilación mientras trabajaba en Torres del Paine. A partir de ahí surgió la idea de llevar ese aprendizaje a su ciudad y convertirlo en un proyecto propio. La motivación inicial fue clara, el poder desarrollar un gin con carácter chileno, alejado del molde más genérico con el que muchas veces se presenta la categoría.

En spirits, muchas marcas nacen primero desde el diseño o desde la promesa comercial. En este caso, el relato que emerge de la entrevista muestra lo contrario. Primero hubo ensayo, formulación y prueba. Después vino la estructura de empresa. La receta definitiva, cuentan, apareció en la cuarta versión.

My Gin
Andrés Jeldres y Fernando Moreno con sus botellas de My Gin.

¿Qué define hoy a My Gin?

My Gin se comercializa a 43% ABV y se construye sobre una base de alcohol de cereal potable a 96 grados, que luego es redestilado y rebajado. La marca declara 11 botánicos: bayas de enebro búlgaras, cardamomo, tomillo, huesillo, raíz de angélica, pimienta negra, clavo de olor, canela, semillas de cilantro, limón deshidratado y naranja deshidratada. Dentro de ese conjunto, sus fundadores destacan especialmente dos elementos: huesillo y tomillo.

No es un dato menor. El gin, por definición, debe estar dominado sensorialmente por el enebro; esa es la base técnica de la categoría London Dry en la cual se categorizan como My Gin. Sin embargo, dentro de ese marco, la selección botánica es precisamente el espacio donde cada productor construye identidad. WSET resume esa lógica de forma sencilla: el gin puede elaborarse con una amplia variedad de botánicos, siempre que el carácter predominante siga siendo el del enebro.

Tabla resumen sobre los datos de la marca My Gin

AspectoInformación disponible
Año de nacimiento2025
OrigenVillarrica, Chile
FundadoresFernando Moreno y Andrés Jeldres
Graduación alcohólica43%
Número de botánicos11
Botánicos destacadosHuesillo y tomillo
Formato mencionado750 ml
Producción inicialPartió con alambique de 1,5 litros
Escala posteriorAlambique de 100 litros

Fuente principal: entrevista a My Gin para Revista Clásica.

De un alambique pequeño a una operación con ambición real

Uno de los aspectos más valiosos del caso My Gin es que permite observar una etapa de crecimiento que muchas veces queda fuera del discurso de marca. Sus fundadores explican que comenzaron produciendo con un alambique de 1,5 litros, llegando a jornadas de 8 a 12 horas para obtener apenas ocho botellas diarias. Más tarde, dieron el salto a un alambique importado desde España de 100 litros.

Ese tránsito dice mucho más que una cifra. Habla de una marca todavía joven, pero ya obligada a resolver preguntas estructurales: volumen, consistencia, reposo, activaciones, distribución y posicionamiento. También hablan de una producción superior a 100 botellas mensuales y de asesoría de Sercotec, institución que ellos mencionan como parte de su proceso de escalamiento.

No estamos, entonces, ante una “idea de marca”, sino ante un proyecto que ya está lidiando con las fricciones reales del mercado.

La identidad local como ventaja, no como decoración

Muchos destilados hablan de origen, pero no todos logran darle contenido real a esa palabra. En la entrevista, My Gin insiste en varios elementos: Villarrica, montaña, río, microclima, etiqueta con referencias visuales chilenas y una sensación de cercanía más que de lujo distante. Esa insistencia puede sonar menor, pero en hospitalidad tiene bastante sentido.

En zonas turísticas, el valor de un destilado regional no está solo en su líquido. También está en su capacidad de actuar como relato de lugar. En otras palabras, sencillamente no compite únicamente por precio, sino por contexto. Poder decir que se trata de un gin hecho en la zona, con guiños botánicos y simbólicos ligados a Chile, es una ventaja concreta cuando el consumidor busca algo más que una etiqueta conocida. Esa lógica de “origen + experiencia” es coherente con cómo hoy se construye valor en bebidas premium y en hospitalidad.

Tres decisiones que explican bien a My Gin

  1. Partir desde una receta propia.
    La marca no nace desde una maquila externa relatada como proyecto creativo, sino desde ensayo y destilación real.
  2. Usar botánicos reconocibles para el público local.
    El huesillo y el tomillo no funcionan solo como adorno narrativo: son parte del eje diferenciador del producto.
  3. Construir cercanía antes que solemnidad.
    Sus fundadores explican que, aun siendo un gin de perfil premium, buscan presentarlo como una marca cercana. Esa decisión de tono también es posicionamiento.

Producción, aceites esenciales y un detalle técnico que sí suma

Hay un punto técnico especialmente interesante en la entrevista. Los fundadores explican que, al tratarse de un gin de una sola destilación y con alta carga de aceites esenciales, al rebajarlo aparece un efecto louche; por eso lo dejan reposar alrededor de tres semanas hasta que recupere transparencia. Añaden, además, que el enturbiamiento puede reaparecer visualmente cuando la botella se enfría.

Ese tipo de información sí enriquece una marca cuando está bien explicada. No porque vuelva “más artesanal” al producto por sí sola, sino porque muestra que detrás del líquido hay decisiones técnicas concretas basadas en extracción, carga aromática, reposo y presentación final.

El verdadero desafío: entrar a mercado sin el músculo de los gigantes

La parte más valiosa de la entrevista probablemente está aquí. My Gin reconoce algo que buena parte de la industria ya sabe, pero que pocas marcas emergentes dicen con tanta claridad y es que competir no depende solo de hacer un buen destilado. También depende de precio, capacidad de negociación, activación y presencia comercial. Sus fundadores describen la dificultad de entrar a restaurantes cuando otras compañías de gran tamaño ya operan con más recursos y acuerdos comerciales robustos.

Por eso su estrategia ha sido otra: convencer primero al bartender, lograr prueba, trabajar degustación y apoyarse en activaciones. En términos de barra, esa decisión tiene lógica. Si el producto funciona en servicio y el equipo de barra lo valida, la marca deja de ser un discurso y pasa a tener una oportunidad concreta de rotación.

Qué proyectos vienen para la marca

La entrevista deja ver tres líneas de desarrollo futuras:

  • explorar colaboraciones con bartenders
  • avanzar hacia una mejor estructura de distribución
  • desarrollar una versión sin alcohol

Ese último punto merece atención aparte. El crecimiento del segmento no-alcohol y low-alcohol ya no es una intuición aislada. IWSR ha venido reportando expansión sostenida del mercado no/low en múltiples países, consolidándolo como una categoría con peso propio dentro del negocio global de bebidas.

Que una marca joven de gin piense desde temprano en una variante sin alcohol no es una concesión de moda. Es, más bien, una lectura pragmática del mercado.

My Gin todavía está en una etapa temprana, y justamente por eso resulta interesante. No llega desde una estructura ya resuelta, sino desde una construcción visible: receta, escala, prueba, relato e intención de crecimiento. En un mercado donde abundan las etiquetas y no siempre sobran las ideas claras, esa combinación merece seguimiento.

Más que preguntarse si My Gin ya “llegó”, la pregunta útil hoy parece ser otra: si logrará convertir su identidad regional en una ventaja sostenida dentro de la barra chilena. Por ahora, material tiene. Y eso ya es más de lo que muchas marcas jóvenes pueden decir.

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