World Class Chile 2026 abre una nueva edición local con el concepto World Class x World Cup, un Entry Challenge inspirado en la Copa del Mundo y una ruta que incluye Top 10, visita al venue, Top 3 y final nacional. Para entender el foco de este año, Revista Clásica conversó con Fernando Costa, brand ambassador Reserve de Diageo en Chile. Su lectura y experiencia nos permite mirar la competencia desde el oficio: leer las bases, construir una receta con sentido, trabajar con marcas del portafolio, presentar con claridad y entender que competir no es solo hacer un buen cóctel, sino sostener una ronda completa detrás de la barra.
World Class Chile 2026 llega con una edición que exige ser leída con atención. El Toolkit oficial presenta una competencia local estructurada en torno a un Entry Challenge inspirado en la Copa del Mundo, con fechas, entregables, criterios de evaluación y una ruta que llevará a los participantes desde la carga inicial de recetas hasta una final nacional. El premio informado para esta edición contempla una experiencia Diageo en Lima y un cupo directo a la final chilena de 2027, mientras la representación global de este ciclo ya fue comunicada por la marca. La representación chilena para la final global ya fue comunicada por la marca: será Yefry Avilera, ganador de la edición anterior.
World Class Chile 2026 y una competencia que parte por leer
La primera recomendación de Fer Costa parece elemental, pero en competencia rara vez lo es: leer bien el Toolkit. No como trámite, sino como parte del entrenamiento.
En conversación con Revista Clásica, Fer lo planteó desde una preocupación concreta: muchos errores competitivos no aparecen en la coctelera, sino antes. Aparecen cuando el bartender no entiende qué se pide, no revisa los requisitos, no ordena la información o asume que una buena receta puede compensar una base mal leída. Para él, el reglamento no es un documento administrativo; es el primer filtro profesional.
“El reglamento lo tenés que leer una, dos, tres veces, anotar de todo, casi punto por punto: esto va a ser, esta es la fecha, las fotos son de esta manera. Después trabajás el cóctel. Hay gente que trabaja el cóctel, incluso bartenders conocidos, pero no lee el reglamento. Y después vienen los errores”.
Esa mirada define bien el tono de World Class Chile 2026. La competencia no comienza cuando el bartender se para frente al jurado. Comienza cuando entiende el brief, revisa las marcas disponibles, mira los plazos, calcula sus entregables y decide si puede sostener la propuesta en su barra real.
El Toolkit oficial establece que la fase de Entry Challenge se desarrolla entre el 20 de abril y el 15 de mayo. Luego viene el anuncio del Top 10, la visita a los locales clasificados, el anuncio del Top 3 y la jornada final programada para el 22 de julio. No es una secuencia larga, pero sí concentrada. Obliga a trabajar con orden.
Una competencia de bartenders, pero también de marca
Uno de los puntos donde Fer Costa fue más claro es en la naturaleza de World Class. No se trata de una competencia independiente de coctelería abierta en sentido abstracto. Es una competencia de bartenders dentro de una plataforma de marca.
Eso no le resta exigencia. Al contrario, la precisa.
“Es una competencia de marca. No solo de marca, es una competencia de marca Reserve. Cuando tomás la opción de competir o no competir, tenés que entender eso. World Class necesita que se viva en los bares, que haya coctelería con productos Reserve, que el cóctel esté en carta y que el bartender entienda el mundo en el que está compitiendo”.
El Toolkit exige usar al menos 30 ml de Johnnie Walker Black Label, Johnnie Walker Gold Label, Tanqueray Ten o Don Julio Blanco. Además, la receta debe tener al menos dos ingredientes adicionales al destilado elegido, ser definitiva al momento de subirla y estar disponible en el menú durante la participación.
La palabra clave aquí es coherencia. No basta elegir una etiqueta porque está disponible. La marca debe tener sentido dentro del cóctel, dentro del relato y dentro del servicio.
World Class x World Cup: cuando el fútbol debe transformarse en sabor
El concepto de este año es World Class x World Cup. La invitación consiste en crear un cóctel original inspirado en un momento icónico de la Copa del Mundo: un jugador, un partido, un recuerdo personal o un hito futbolero. El objetivo declarado en el Toolkit es capturar la esencia del certamen deportivo a través de la coctelería.
Un cóctel inspirado en fútbol puede caer rápidamente en colores, nombres, banderas, camisetas o referencias obvias. La tarea competitiva es otra. El bartender debe transformar esa inspiración en una estructura líquida: sabores, textura, técnica, servicio, narrativa y elección del destilado.
Fer lo explicó desde un lugar muy concreto. Para él, la primera etapa debe conectar “el fútbol y los sabores con las etiquetas que elijan”. No alcanza con decir que una mezcla funciona porque los ingredientes combinan. Hay que explicar por qué esa combinación corresponde a ese destilado, a ese momento mundialista y a esa forma de servir.
En World Class Chile 2026, el relato no debería ser una decoración verbal. Debe justificar el cóctel.
El portal como primera barra de evaluación
La primera evaluación no ocurre frente a un jurado probando una copa. Ocurre en el portal:
https://cloud.official.thebar.com/World_Class_Latam_2026
Ahí el participante debe subir receta, subrecetas, párrafo de apoyo, tres imágenes del cóctel y una imagen del menú donde aparece la preparación. El Toolkit advierte que el incumplimiento de requisitos puede significar descalificación.
Esto vuelve central la escritura de la receta. Antes de probar, el jurado lee. Antes de ver técnica, revisa estructura. Antes de escuchar al bartender, observa si la información está completa y si la idea se entiende.
Fer Costa puso especial atención en ese punto. En su experiencia, muchas propuestas pierden claridad cuando intentan parecer más complejas de lo que son, o cuando usan técnicas e ingredientes que no están suficientemente explicados.
“En la primera etapa hay que tener cuidado con los ingredientes que se utilizan. No estoy diciendo que cada uno no sea libre de usar lo que quiera, pero hay cosas que deben ser lógicas a la hora de leerlas. Es como leer una carta: ves la foto, lees la descripción y decides si elegirías o no ese cóctel. Si usás un cordial, una infusión o algo técnico, la descripción tiene que estar clara”.
Qué se evalúa en el Entry Challenge
El sistema de puntuación del Entry Challenge divide la evaluación en dos áreas. La primera es Cocktail Craft & World Class Story, con un máximo de 70 puntos. Allí se evalúan equilibrio, receta y gusto percibido; innovación y coherencia técnica; y storytelling vinculado al concepto del Mundial. La segunda área corresponde a Social Visibility, con un máximo de 30 puntos.
La distribución es reveladora. La visibilidad importa, pero el peso principal está en la construcción del cóctel y su historia.
| Área evaluada | Puntaje | Qué exige realmente |
|---|---|---|
| Equilibrio, receta y gusto percibido | 30 | Un cóctel bebible, coherente y técnicamente defendible |
| Innovación y coherencia técnica | 20 | Uso de técnicas con sentido, no solo por tendencia |
| Storytelling mundialista | 20 | Relato conectado con sabor, marca y servicio |
| Visibilidad social | 30 | Publicación correcta, fotos, receta, caption, hashtag y etiquetas |
La foto importa, pero no puede reemplazar al cóctel
Uno de los temas más interesantes de la entrevista fue la tensión entre imagen y oficio. Fer Costa no desconoce el valor de la comunicación visual. World Class necesita visibilidad y el Toolkit pide fotografías específicas. Pero advierte que la estética no puede sustituir al criterio.
“Hoy en día podés subir una súper foto, una foto bien producida, pero de lejos lo importante sigue siendo hacer un par de cócteles realmente bien hechos. Hay una inmediatez en la coctelería actual: agarro una cucharilla, saco una foto, subo información, pero ahí no necesariamente hay un cóctel”.
Fer también habló de recursos que suelen aparecer en barras y competencias: paletas, galletas, gomitas, espumas, caramelos, texturas, clarificados o preparaciones llamativas. No los rechaza por principio. Su punto es otro: en competencia, todo debe sumar. Si algo está en la copa, debe tener una razón sensorial, técnica o narrativa.
El jurado puede valorar una buena imagen. Pero termina evaluando el cóctel.
Visita al venue: el bartender en su entorno real
Después del Entry Challenge, los 10 mejores clasificados serán evaluados en su propio lugar de trabajo. El Toolkit define esta etapa como una visita al venue, con un jurado compuesto por el Brand Ambassador y un referente gastronómico. El objetivo es demostrar consistencia y hospitalidad en un entorno real.
Fer lo explicó de manera directa:
“Tu cóctel puede estar muy bueno, pero si no tenés técnica para trabajar, eso es lo que finalmente queremos ver. Queremos ver cómo es tu mensaje, cómo limpiás, cómo comunicás lo que creaste, cómo agarrás una botella, si tenés estilo. Un chef puede hacer un buen cóctel, pero World Class busca bartenders”.
El “overall”: cuando todo afecta a todo
Fer Costa usa una idea que ayuda a entender mejor la evaluación: el overall, la percepción total de la ronda. No se trata de sumar casillas aisladas, sino de observar cómo se comporta el conjunto.
“Los bartenders tienden a separar: ‘mi cóctel estaba bueno’. Pero quizá tu ronda no fue pareja. Podés destacar mucho en algo y en otra cosa no. Para mí el overall es eso: la práctica de una rutina tranquila, fluida, que se vea profesional. Todo afecta: la técnica, la comunicación, la dilución, el frío, cómo buscás tus herramientas, cómo presentás”.
El overall no significa teatralidad. Significa consistencia.
En competencia, el jurado no recibe una receta en abstracto. Recibe una experiencia completa. Ve cómo el bartender entra, cómo se organiza, cómo explica, cómo ejecuta, cómo sirve y cómo cierra. Todo eso influye en la lectura final.
Criterio técnico: cuándo sumar y cuándo quitar
La coctelería actual ofrece más herramientas que nunca. Clarificaciones, fermentaciones, texturas, soluciones, cordiales, enzimas, infusiones, rotavap, cocina de vanguardia, pastelería aplicada, hielo trabajado, storytelling visual. Todo puede ser útil. Nada es obligatorio.
Fer lo plantea con una advertencia: hay que tener cuidado con seguir tendencias sin preguntarse si realmente aportan. En su lectura, una técnica puede ser interesante para un bar, para una foto o para generar conversación, pero en una competencia debe resistir otro nivel de evaluación.
Si un ingrediente deja el cóctel demasiado dulce, si una textura ensucia el paladar, si una decoración no se integra, si una técnica complica la lectura o si una subreceta no puede reproducirse con consistencia, el recurso empieza a jugar en contra.
Lo que debería preparar un participante
Para competir en World Class Chile 2026, el bartender debería trabajar en capas. Primero, entender el marco. Luego, construir una receta. Después, escribirla bien. Finalmente, entrenarla como presentación.
Un orden sensato sería:
- Leer el Toolkit completo y marcar requisitos obligatorios.
- Elegir la marca Reserve desde una lógica de sabor, no solo de disponibilidad.
- Definir una inspiración mundialista que pueda transformarse en receta.
- Construir el cóctel desde equilibrio, técnica y servicio.
- Escribir subrecetas con metodología clara.
- Preparar fotografías que cumplan los requisitos sin falsear el líquido.
- Incorporar el cóctel al menú durante la participación.
- Ensayar la presentación en barra real, con mise en place, tiempos y discurso.
- Revisar si cada elemento de la copa suma al resultado.
- Entrenar la ronda completa, no solo la receta.
Chile, consumidores y mirada hacia afuera
La conversación con Fer Costa también abre una pregunta más amplia: qué necesita la barra chilena para seguir mejorando en competitividad. Su respuesta no recae únicamente en los bartenders. También habla del consumidor y del mercado.
“Yo puedo ser lo mejor en Chile, y si me voy a Argentina ya es distinto, si me voy a Brasil también es distinto. Hay países que están más avanzados. Y después está el consumidor: si no tengo un consumidor que me exija coctelería, la carta puede morir ahí porque la gente termina tomando lo mismo. Entonces el bartender tiene que responder al negocio, pero también crecer por cuenta propia”.
Ese punto es importante porque evita una lectura ingenua. No todos los bares tienen las mismas condiciones. No todos los públicos exigen lo mismo. No todos los locales pueden trabajar con el mismo nivel de insumos, investigación o tiempo de preparación. Pero el crecimiento profesional no depende únicamente del entorno.
Fer insiste en mirar hacia afuera, estudiar, tomar cursos, aprender de cocina, pastelería, técnica, hielo, servicio, barras de otros países y colegas con más experiencia. No para copiar sin filtro, sino para ampliar el repertorio.
World Class Chile 2026 como plataforma de preparación
La motivación para competir no siempre se reduce al premio. También puede estar en medirse, exponerse, recibir evaluación, ordenar una receta, entrenar discurso, volver al ruedo o preparar el siguiente ciclo con más herramientas.
Fer Costa lo dijo de forma directa:
“Hay gente que dice: este año no me voy a meter, espero el año que viene. Pero si no te preparás, el año que viene va a ser lo mismo. Esta es una instancia para pulirte, quizás con menos presión, pero con etapas que van midiendo creatividad, storytelling, técnica, sabor y desempeño”.
Competir es más que enviar una receta
World Class Chile 2026 no debería reducirse a un anuncio, un premio o una publicación de Instagram. Su valor está en la exigencia completa que propone: leer, crear, justificar, ejecutar, comunicar y sostener.
La entrevista con Fer Costa permite mirar esta edición desde una idea central: competir es un oficio. No basta con tener una buena inspiración, una foto atractiva o una técnica de moda. Hay que entender el marco, respetar las bases, elegir bien la marca, escribir con claridad, trabajar el cóctel en carta y preparar una ronda completa.
World Class es una competencia de bartenders.
También es una competencia de marca.
Es una vitrina.
Es una prueba de criterio.
Y, sobre todo, es un lugar donde el profesionalismo se nota antes de que el jurado pruebe la primera copa.
Quien decida participar en World Class Chile 2026 debería hacerlo con esa claridad. No como quien improvisa una receta para cumplir, sino como quien entiende que cada etapa —portal, foto, menú, venue, discurso y servicio— forma parte del mismo cóctel.