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Del Corral reabre en Los Ángeles: un nuevo inicio

por Jaime Sanhueza Sanhueza
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Del Corral reabre en Los Ángeles: un nuevo inicio

Cerrar un local en hospitalidad no se siente como “bajar la cortina”. Se siente como perder una rutina, un equipo y un lugar propio. Duele en lo financiero, sí, pero también en lo emocional: porque un bar no es solo un negocio; es identidad.

Por eso, que Del Corral reabre en Los Ángeles no es un anuncio cualquiera. Es el inicio de una nueva etapa para Manuel —el alma detrás del proyecto— después del cierre en Concepción. Esta vez vuelve con una idea más nítida, con procesos más estrictos y con un objetivo claro: construir comunidad y cultura cervecera en la ciudad.

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“Me motiva mi familia”: el motor detrás del regreso

Cuando le preguntamos a Manuel qué lo impulsó a emprender otra vez, su respuesta no parte en el mercado ni en la oportunidad. Parte en lo esencial:

“Lo que más me motiva día a día es mi familia, mis dos hijas y mi esposa. Tratar de darle el mejor futuro posible y que me vean realizado.”

Y esa realización, para él, está íntimamente ligada al oficio de la hospitalidad. Lo dice con honestidad, sin adornos:

“Extrañaba mucho volver a hablar con público, con los amigos, con clientes, con proveedores. Extrañaba esa dinámica. Necesitaba volver a sentirme vigente y vivo.”

Del Corral reabre
FOTOGRAFÍA DE BOREAL BOKEH

Por qué Los Ángeles: oportunidad, costos aterrizados y lectura de mercado

La elección de Los Ángeles no nació como un plan de años. Fue una oportunidad que supieron detectar y evaluar con rapidez.

“Apareció este local dentro del radar, nos lo ofrecieron, vimos los costos y era súper aterrizado y súper posible.”

Pero el paso siguiente sí fue estratégico: observar el contexto local y encontrar una brecha clara en la oferta:

“Vimos que en Los Ángeles, el mundo cervecero aún está súper de lado. Entonces dijimos ‘vamos a llevar una propuesta nueva, algo para sumar y acercar la cultura cervecera a Los Ángeles’, ya que nosotros nos dedicamos full a hacer cultura y educación cervecera.”

Así, Del Corral reabre en Los Ángeles con una promesa que va más allá de vender: aportar cultura, formar gusto y generar experiencias con sentido.

Lo que cambió esta vez: orden, registros y control (la parte menos romántica, la más importante)

Reabrir no es repetir. Reabrir —de verdad— implica corregir. Y Manuel lo reconoce con una claridad poco común:

“Lo más importante es aprender a ordenarme en todo, a empezar a llevar registro de cada cosa que hago, a no confiar tanto en la gente.”

En esta nueva etapa, el aprendizaje se traduce en método: costeo, inventario y procesos consistentes.

“Estamos tratando de hacer todo bien, llevar todo bien costeado, inventariado y todo eso.”

Porque en hospitalidad, la resiliencia no se construye solo con ganas: también se construye con planillas, controles y decisiones difíciles tomadas a tiempo.

Un concepto que evoluciona: Del Corral se mueve hacia un “Club Cervecero”

Este nuevo ciclo no busca ser una copia exacta del Del Corral anterior. Es una versión más madura de la marca.

“El concepto de marca ha ido cambiando bastante con los años, este ya es el quinto local que abrimos.”

La gran novedad es el giro hacia un modelo basado en pertenencia: Del Corral quiere operar como Club Cervecero, profundizando el vínculo con su comunidad.

“Nos dimos cuenta en este cierre que la gente se sentía parte de una comunidad, y queremos explotar eso. Que por ser parte de esta comunidad, tengan beneficios.”

El alma se mantiene —hospitalidad, buena comida y su hamburguesa icónica como emblema— pero el foco se afina: ya no se trata solo de consumo, sino de construir una relación.

FOTOGRRAFÍA CORTESÍA DE BOREAL BOKEH

Educación cervecera como norte: catas, actividades y cultura de bebidas

La ambición de esta reapertura es concreta: posicionarse educando. Manuel visualiza a Del Corral como un punto de encuentro para actividades, catas y experiencias que eleven la conversación cervecera en Los Ángeles.

“Esperamos que seamos los precursores de la educación cervecera [en Los Ángeles] y que la gente venga a las catas, a las actividades que hacemos.”

La idea no es solo “tener un bar lleno”, sino crear un polo cultural donde la gente aprenda, compare, descubra y vuelva porque se siente parte de algo.

Lo más fuerte del relato no es el negocio: es el viaje humano

Al final de la conversación, Manuel no se queda en métricas ni en proyecciones. Se queda en una idea simple y poderosa: los vínculos que se sostienen cuando todo tiembla.

“Que la familia siempre está al lado, que la familia no te abandona, y que muchos amigos se convierten en familia.”

En su cierre anterior, el apoyo de cercanos, colegas y clientes fue un pilar emocional real.

“Fue súper reconfortante y me sentí muy protegido.”

Y quizás ahí está la clave de por qué Del Corral reabre en Los Ángeles con otro tono: porque esta reapertura no nace desde la negación del golpe, sino desde lo aprendido.

FOTOGRAFÍA CORTESÍA DE BOREAL BOKEH

Del Corral reabre en Los Ángeles: un nuevo inicio con propósito y método

Este nuevo Del Corral no está hecho solo de ladrillos, carta e insumos. Está construido con tres cosas que, en hospitalidad, son más valiosas que cualquier receta: propósito, método y comunidad.

Reabrir después de cerrar no es volver atrás. Es volver distinto. Y en esa diferencia —más ordenada, más consciente y más conectada con su gente— está el verdadero “nuevo inicio”.

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