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Prohibición: la Ley Seca en Estados Unidos

por Jaime Sanhueza Sanhueza
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La Prohibición en Estados Unidos (popularmente llamada “Ley Seca”) fue uno de los experimentos sociales más influyentes —y contradictorios— del siglo XX. Entre 1920 y 1933, el país prohibió por vía constitucional la fabricación, venta y transporte de bebidas alcohólicas “para fines de bebida”, inaugurando una era donde la moral pública, la política y la economía chocaron de frente. La norma se sostuvo en una coalición diversa: organizaciones religiosas, movimientos de templanza y grupos de presión que veían el alcohol como origen de pobreza, violencia doméstica y crimen. Pero la historia no avanzó en línea recta. En paralelo al discurso de orden, crecieron los bares clandestinos, el contrabando y el crimen organizado, y la sociedad aprendió —a la fuerza— que prohibir no equivale a eliminar la demanda.

Link de interés: Enmienda 18 – COnstitución Estados Unidos.

Qué fue la Prohibición y qué decía la Enmienda XVIII?

La Prohibición nace con la Enmienda XVIII de la Constitución de Estados Unidos. Su texto prohíbe, “tras un año de su ratificación”, la manufactura, venta o transporte de “licores embriagantes” dentro del país, además de su importación y exportación, siempre que fuese “para fines de bebida”.

La Enmienda XVIII fue ratificada el 16 de enero de 1919 y entró en vigor el 17 de enero de 1920 (un año después, según el propio artículo).

Tabla rápida: fechas clave de la Ley Seca

HitoFechaQué significa
Ratificación Enmienda XVIII16 enero 1919Nace la Prohibición a nivel constitucional.
Entrada en vigor17 enero 1920Comienza la Prohibición nacional efectiva.
“Cerveza 3.2” vuelve parcialmente7 abril 1933Primer giro político antes de la derogación total.
Derogación por Enmienda XXI5 diciembre 1933Termina la Prohibición nacional.

La Ley Volstead: el músculo legal de la Prohibición

La Enmienda XVIII enuncia el principio, pero no detalla el “cómo”. Ese “cómo” llegó con la National Prohibition Act, más conocida como Ley Volstead. Su función fue definir y hacer aplicable la Prohibición, fijando criterios, sanciones y mecanismos de control.

Uno de los puntos más decisivos fue la definición de “licor embriagante”: la Ley Volstead consideró prohibidas las bebidas de 0,5% ABV o más, un umbral severo que incluía cerveza y vinos ligeros, no solo destilados.

¿Por qué se llama “Volstead” si no la escribió Volstead?

Andrew Volstead (congresista) fue clave como gestor legislativo, pero diversas fuentes históricas señalan que el abogado Wayne Wheeler, figura central de la Anti-Saloon League, concibió y redactó el proyecto.

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¿Quién empujó la Prohibición? Movimientos, moral y política

Reducir la Prohibición a “un capricho legal” es quedarse corto. Fue el resultado de décadas de movimiento por la templanza, que pasó de promover moderación a impulsar la abstinencia total como programa público.

Entre sus apoyos más visibles estuvo la Woman’s Christian Temperance Union (WCTU), organización influyente que respaldó la Enmienda XVIII y sostuvo campañas de reforma social asociadas a la abstinencia.

En el otro extremo —y aquí la historia se vuelve incómoda— el clima de los años 20 permitió que causas “de orden” se mezclaran con agendas nativistas. Investigaciones académicas han discutido la relación entre sectores del prohibicionismo y el Ku Klux Klan en el terreno de la “aplicación” de la ley, con episodios donde la presión social y la violencia extralegal se cruzaron con el discurso de moral pública.

Speakeasies, contrabando y el mercado que no desapareció

La Prohibición restringió la oferta legal, pero no borró la demanda. El resultado fue el crecimiento de un ecosistema clandestino: contrabando (“bootlegging”), destilación ilegal y bares ocultos —los célebres speakeasies— que se volvieron emblema cultural de la era.

En términos históricos, los speakeasies fueron establecimientos que vendían alcohol ilegalmente durante la Prohibición, y su proliferación ayudó a redefinir la noche urbana: códigos de acceso, discreción, música, baile, y una estética que hoy se imita como nostalgia.

Prohibición

El crimen organizado: cuando el alcohol financió poder

La Prohibición, paradójicamente, ofreció una oportunidad económica gigantesca: si algo se prohíbe pero sigue siendo deseado, su precio tiende a subir y su control se vuelve rentable. En ese contexto, el tráfico de alcohol se convirtió en motor de expansión para redes criminales.

La figura de Al Capone es la más célebre: el FBI describe su imperio criminal en Chicago —incluyendo contrabando y sobornos— como parte de la constelación del crimen de los “roaring twenties”.

Este es uno de los dilemas centrales de la Prohibición: una política pensada para reducir daños terminó fortaleciendo mercados violentos, acelerando corrupción y normalizando un consumo clandestino que, por definición, escapaba de estándares sanitarios y controles de calidad.

Excepciones, grietas y el ingenio de “hecha la ley…”

La Ley Volstead no cerró todas las puertas. Como suele ocurrir, incluyó excepciones (por ejemplo, usos industriales, medicinales o religiosos), y esas grietas se volvieron culturalmente famosas.

En paralelo, sobrevivió la idea del vino “doméstico” mediante fórmulas legales ambiguas. Una de las historias más citadas es la de los concentrados de uva vendidos como “jugo” o “ladrillos”, que circularon en el mercado con advertencias que, en la práctica, funcionaban como un guiño. Investigaciones y crónicas históricas documentan este fenómeno como estrategia de supervivencia de la industria vitivinícola durante los años secos.

Coctelería y Prohibición: una diáspora del oficio

Cuando la ley empuja al alcohol a la clandestinidad, el bar deja de ser un espacio público y se convierte en un riesgo. La coctelería de la época se vio afectada en dos sentidos:

  • Movilidad del oficio: muchos profesionales migraron hacia destinos donde la hospitalidad seguía siendo legal o más tolerada.

  • Transformación de insumos: el acceso a destilados “regulares” se volvió irregular, y la calidad del alcohol clandestino fue variable, lo que incentivó técnicas de mezcla para hacer bebibles productos ásperos.

No es casual que el imaginario del período esté lleno de vasos pequeños, cócteles “cortos”, combinaciones intensas y una estética de noche protegida por la penumbra. La Prohibición no inventó la coctelería, pero sí reordenó su geografía y su narrativa cultural.

¿Por qué cayó la Prohibición? Economía, política y fatiga social

Hacia los años 30, creció la percepción pública de que la Prohibición había generado más costos que beneficios: proliferación de clandestinidad, violencia, sobornos y desprestigio de la ley. El debate se alimentó también por razones fiscales y económicas, especialmente durante la Gran Depresión, cuando el Estado buscó nuevas fuentes de recaudación y empleo.

Un símbolo de ese cambio de clima es la conocida carta/declara­ción atribuida a John D. Rockefeller Jr., donde afirma que, en términos generales, el consumo aumentó, los speakeasies reemplazaron a los saloons y apareció un “ejército” de infractores. La idea central está preservada en documentos históricos y reproducciones de época.

En 1933, el gobierno dio un paso intermedio: la Cullen–Harrison Act legalizó la venta de cerveza de baja graduación (la famosa “3.2”) y vino ligero, efectiva el 7 de abril de 1933, anticipando la derogación total.

Finalmente, la Enmienda XXI derogó la XVIII el 5 de diciembre de 1933, cerrando el ciclo de la Prohibición nacional.

La Prohibición fue, a la vez, una cruzada moral, una estrategia política y un laboratorio social. Su legado no está solo en los speakeasies o en las películas de gánsteres: está en una lección más profunda sobre cultura, consumo y ley. Prohibir el alcohol no eliminó el deseo de beber; cambió el escenario: desplazó el consumo, alteró la economía del bar, fortaleció mercados clandestinos y obligó a renegociar el vínculo entre Estado y vida privada.
Para la historia de la coctelería, el período es un espejo: muestra cómo el oficio se adapta, migra y reescribe su identidad cuando cambian las reglas del mundo.

En Revista Clásica seguiremos conectando historia legal, cultura del bar y técnicas de servicio: porque entender de dónde venimos afina el criterio con el que servimos hoy.

Referencias en este artículo histórico.

  • Biblioteca del Congreso (Constitution Annotated): Enmienda XVIII y fechas de vigencia/derogación.

  • Biblioteca del Congreso / Cornell (Constitution Annotated): definición de 0,5% ABV en Volstead Act.

  • Minnesota Historical Society (libguide): Wayne Wheeler y el rol de redacción/impulso.

  • Britannica: síntesis histórica Volstead Act / Anti-Saloon League.

  • Cambridge Core (Pegram): ASL y KKK en enforcement (debate historiográfico).

  • History.com: Prohibición y crimen organizado; Cullen–Harrison y retorno parcial de cerveza/vino.

  • Smithsonian: Wayne Wheeler (perfil histórico) y “wine bricks” (industria del vino).

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